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ahorro-inversionEs muy común no hacer la distinción entre ahorro e inversión, ya que la base de ambos es la misma, nuestro dinero. Sin embargo, como veremos en el presente artículo, la finalidad de ambas actividades tiene como resultado un uso del dinero totalmente distinto.  La educación financiera nos dice cómo llevarlo a cabo con éxito.

Diferencia entre ahorro e inversión

En términos generales, podemos considerar al ahorro como aquella cantidad de dinero que no se gasta hoy para disponer de él en un futuro. Lo más importante en este sentido es que el capital, sin importar la forma como lo resguarde, mantenga su poder de compra durante el tiempo que se reserve antes de gastarlo.

Las modalidades para ahorrar dinero pueden ser muy variadas, desde una alcancía, tandas o hasta un banco. Sin embargo, la selección que haga de la forma como decida resguardar el dinero tendrá repercusiones importantes al momento de querer disponer nuevamente de éste para adquirir un bien o servicio.

No obstante que de niños nos fomentan la cultura del ahorro en una alcancía, esto pretende generarnos un buen hábito; sin embargo, no es la mejor forma de ahorrar ya que la alcancía no permite preservar el valor del dinero, únicamente resguardarlo, al igual que otras alternativas como una chequera o cuentas de ahorro.

Es por ello que si se quiere preservar el valor del dinero, se necesitan otras alternativas que facilitan resguardar y preservar el valor del mismo. En este sentido los pagarés bancarios son instrumentos que me permiten lograr ambos objetivos. A la vez que se resguarda el dinero, se paga un interés que me fortalece mantener el poder adquisitivo de éste durante el periodo de tiempo que se determina ahorrarlo.

Las tasas que pagan estos instrumentos de ahorro estarán por lo general cercanas a la inflación para que justifique la disposición a resguardar dinero en un banco y olvidarse del “cochinito”. Este tipo de instrumentos pactan una tasa predeterminada por un plazo definido.

El riesgo de mantener el ahorro en estos instrumentos está relacionado al banco que emite el pagaré. En términos generales, en México la solvencia de los bancos hoy en día es alta y por arriba de otros países, esto a raíz de las medidas adoptadas a partir de la crisis en 1995.

Cabe mencionar que los depósitos en los bancos comerciales cuentan con un seguro de depósito del Instituto Protección al Ahorro Bancario (IPAB), que garantiza devolver los depósitos iniciales más sus intereses, esto sólo es hasta determinada cantidad y no como comúnmente se piensa de todos los recursos; en el resto de los dineros siempre existirá la posibilidad de no recuperar el capital inicial ahorrado.

Pero…

¿Te confunden los objetivos y horizontes de inversión, así como el nivel de tolerancia al riesgo? ¿Desconoces cómo se relacionan estos temas con los rendimientos? Aquí te digo cómo avanzar “escalón por escalón” en la construcción de un portafolio de inversión.

¿Quieres empezar a invertir? Seguramente tienes ahorros que deseas poner a trabajar y ya has buscado opciones para que tu dinero gane más. Antes contesta éstas preguntas:

  1. ¿Tienes clara tu meta de para qué quieres invertir? Puede ser para comprar un hogar, para unas largas vacaciones, para la educación de tus hijos o para el momento de tu retiro.
  2. ¿Sabes cuánto estás dispuesto a perder en la búsqueda de la ganancia más alta?

Si tu respuesta fue “no” a alguna de estas preguntas, este texto es para ti. No pasa nada si incluso olvidaste que para ganar mucho es probable que debas asumir un riesgo elevado. Aquí nos encargaremos de recordártelo y de proporcionarte valiosos atajos hacia los jugosos rendimientos.

Tu perfil de inversionista

Antes de empezar quiero recordarte algo: Invertir por invertir no te dará el rendimiento que esperas en el plazo que deseas. El resultado puede cambiar radicalmente si antes de invertir realizas un profundo autoanálisis que te ayude a poner en “blanco y negro” toda la información que necesitas para saber cuál es tu perfil de inversionista y en qué instrumentos puedes y debes invertir. ¿Cómo hacerlo? A través de un test que tu asesor de inversión te debe aplicar antes de seleccionar los instrumentos que formarán parte del portafolio de inversión -conjunto de valores-. Estos te llevarán a alcanzar una o varias de tus metas financieras. Los puntos que debes tener claros son los siguientes:

  1. Tus objetivos o metas financieras. Este punto se vincula a la etapa de la vida financiera. Considera tu edad, estado civil, estilo de vida, ingresos e inversiones actuales, entre otros.
  2. Horizonte de inversión. Una vez que ya pusiste nombre a tus metas, el siguiente paso es cronometrar su logro. Asigna fecha de cumplimiento a cada una y ordénalas según la prioridad que su logro tenga en tu vida. Plantea metas alcanzables: Relaciona plazo, capacidad de ahorro y rendimiento que esperarías alcanzar. Toma en cuenta que puedes avanzar al mismo tiempo en la consecución de más de una de ellas.
  3. Situación patrimonial actual. Cuantifica ingresos, gastos, deudas, capacidad de ahorro, cuentas bancarias, cuentas de inversión, bienes raíces, metales y otros. Invertir implica considerar varios tipos de activos; si tú ya inviertes en algunos vale la pena identificar si son o no los adecuados para conseguir tus metas y cuáles debes incluir para lograr un portafolio óptimo.
  4. Nivel de tolerancia al riesgo. ¿Invertir el 100% de tu dinero en acciones te dejaría dormir tranquilo? ¿Te daría mayor certidumbre invertir sólo en deuda? ¿Sabes con qué nivel de riesgo te sientes cómodo?

Partamos de lo innegable: ningún instrumento de ahorro o inversión está libre de riesgo -posibilidad de que el beneficio obtenido sea distinto al esperado-, aunque eso sí, algunos son más riesgosos que otros. Si tus inversiones te quitan el sueño, porque temes perder parte de tu dinero, es muy probable que estés asumiendo más riesgo del que puedes tolerar. ¡Bájale a la incertidumbre! De otra manera, corres el peligro de convertirte en el principal factor de riesgo para tu patrimonio.

Si estás asumiendo más riesgo del necesario, es probable que al primer reporte de minusvalía de tu inversión -reflejado en tu estado de cuenta- salgas corriendo aterrado a retirar tu dinero del o los instrumentos donde está invertido para “protegerlo” en una cuenta bancaria tradicional… y lo que era una minusvalía en el papel (pérdida virtual), terminas por convertirla en pérdida patrimonial real.

Por ello, resulta de vital importancia que identifiques cuánto riesgo puedes soportar al invertir, el “quid” del asunto consiste en saber:

  1. ¿Cuánto quieres ganar?
  2. ¿Cuánto estás dispuesto a perder?

Si quieres ganar mucho pero no estás dispuesto a asumir una pérdida elevada, entonces bájale a tus pretensiones. Pon de un lado la tasa de rendimiento -o rango- que deseas y en el otro la mezcla de instrumento que podrías alcanzarlo para determinar el riego que tal rendimiento conlleva.

Tip: Cuanto más se alargue el plazo, más posibilidades tienes para ganar con menor riesgo. Por el contrario, buscar una elevada rentabilidad a corto plazo suele implicar fuertes riesgos. Un portafolio de inversiones suele combinar productos a corto y largo plazos o centrarse en uno de ellos.

Fuente: www.mundoejecutivo.com.mx  /  José juan ramírez robledo - Experto en gestión comercial, recursos humanos y fuerzas de ventas. Autor del libro “Reinventando la venta de Productos y Servicios Financieros”. Master en Banca, Mercados Financieros y Gestión Patrimonial, por la Universidad de Barcelona & OBS Online Business School.

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