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inversionista"Los inversores suelen buscar empresas de forma proactiva y regular, son accesibles a los pequeños empresarios, pero eso no significa que no sean exigentes", señala Miguel Palacios, profesor de emprendimiento en Escp Europe. Aunque suelen dedicar un pequeño porcentaje de su patrimonio líquido, buscan altas rentabilidades, que pueden llegar incluso al 30% anual, puesto que los riesgos de estas operaciones son elevados.

Estas figuras suelen exigir un porcentaje de la compañía, que será más alto cuanto mayor sea la inseguridad o el capital aportado. Esto obliga a aquellos empresarios que no deseen perder parte de su poder a buscar financiación en otras fuentes.

"Los inversores no están pensados para situaciones en las que una pequeña o mediana empresa (pyme) esté en apuros. Ayudan a crecer, pero no a salvar negocios y, en el caso de que se arriesguen, el poder de negociación del empresario sería muy bajo", insiste el experto. Por eso, la primera premisa es la de anticiparse a la necesidad de capital y comenzar a solicitarlo como uno de los pasos del plan de crecimiento y siempre vinculado a un trabajo concreto. Esta estrategia ayudará a ir puliendo al mismo tiempo el proyecto antes de presentarlo a la ronda de financiación. Los contactos previos con inversores contribuyen a que el programa se vaya diseñando según las expectativas reales del mercado.

Hay muchos tipos de inversionistas y elegir el más adecuado también es parte del éxito de la empresa. Por ejemplo, es importante analizar su capacidad monetaria, tanto presente como futura. Los que disponen de la denominada pólvora seca –fondos suficientes para operaciones posteriores– son los más atractivos, ya que pueden afrontar un error de cálculo o un crecimiento más rápido de lo previsto. Por ejemplo, una empresa ha podido pedir 250.000 dólares para una expansión comercial nacional, pero, una vez iniciada, ha visto viable realizarla en dos países al mismo tiempo, por lo que se necesita una cantidad superior.

También hay que valorar los sectores en los que está especializado el futuro socio. "Además de los fondos, aporta una serie de conocimientos, contactos y experiencia que ayudan a la empresa a profesionalizarse y situarse en su mercado de una forma más madura", subraya Javier Ulecia, fundador de Bullnet Capital.

Hablar con otros empresarios que han acudido anteriormente a rondas de financiación también es útil para conocer el grado de implicación al que está dispuesto a llegar el futuro socio. Algunos se conforman con evaluaciones semestrales, pero lo normal es que estén muy al tanto del negocio, en algunos casos, con reuniones semanales.

Una vez estudiados los perfiles más adecuados para la compañía, es el momento de prepararla para cuando llegue el momento de pedir dinero. Un buen plan de negocio es fundamental para que un inversor se decante por un proyecto, pero no es lo único. Tener clientes recurrentes y satisfechos o una facturación mínima resulta imprescindible para que una pyme obtenga este tipo de financiación.

Otra característica llamativa la tienen los proyectos que cuentan con cierta automatización que permita hacer dinero las 24 horas sin capital humano extra. La escalabilidad también se valora, ya que hace que pueda implantarse en otros mercados con una infraestructura menor de la que ya tiene en su oficina principal.

Los últimos meses antes de hacer pública una ronda de financiación suelen estar destinados a tantear el mercado. El profesor de Escp Europe lo equipara a un noviazgo en el que la pyme tiene que presentar, en varias citas, su mejor cara para enamorar a su futuro socio. Para ello, recomienda tener reuniones previas con él para saber cuáles son sus intereses particulares. "Si es un apasionado del diseño, el día de la presentación hay que tener un dossier estéticamente impecable", añade.

Otro consejo es que algunas de estas reuniones se celebren en la sede de la empresa. Presentar al resto del equipo, conocer de cerca la oficina, ver cómo se organiza un día normal y chequear las habilidades directivas de los encargados suele ayudar a que el inversor establezca un vínculo previo.

Para conseguir el sí quiero definitivo la puesta en escena es clave. Los foros o las redes de business angels (inversores privados no profesionalizados) organizan reuniones entre pymes e inversores en entrevistas que no suelen llegar a los 15 minutos. Este tiempo es incluso menor cuando toca presentarse en, por ejemplo, el networking posterior a una conferencia. Por eso, es fundamental tener una presentación muy breve sobre la empresa en la que se explique quién es el cuerpo directivo y la compañía, qué es lo que se quiere conseguir y cómo se va a llegar a ello. Es lo que se conoce como discurso del ascensor, ya que se pretende conseguir unos objetivos (en este caso, financiación) en lo que dura un viaje hasta una séptima planta.

¿DÓNDE ENCONTRARLOS?

Escuelas de negocios: No sólo los alumnos de las escuelas de negocios pueden tratar de encontrar financiación para sus proyectos, ya que sus redes de inversores privadas están abiertas a todo tipo de empresarios. "La mayoría de las compañías que acuden a nosotros son start up, pero también buscamos firmas que ya estén en marcha y con un proyecto consolidado, pero que aún no hayan conseguido muchos clientes o quieran dar el salto a otro país", explica Liz Fleming, vicedirectora del Venture Lab de IE. "Además de ayudarles a buscar dinero, también reciben una valoración de su plan de negocio y consejos para mejorarlo y poderlo presentar en otras redes de inversores", añade.

Universidades: Ya sea para acompañar a sus propias spinoff, empresas derivadas de la labor investigadora, como para apoyar a compañías externas, las universidades son un buen punto de encuentro. Los inversores acuden a ellas para conocer nuevos proyectos o hablar con profesores que actúan como intermediarios con firmas no directamente relacionadas con el centro.

Business Angels: Grandes multinacionales como Amazon o Google también contaron con un business angel en sus inicios como fuente de financiación. Este tipo de inversores está especializado en fases semilla y arranque de una empresa, pero invierte en cualquier etapa del desarrollo, por lo que las pymes también pueden acudir a él.

Capital riesgo: "Cuando la financiación con deuda ya ha llegado a su límite, el capital riesgo es la mejor opción para las pymes", asegura Javier Ulecia, fundador de Bullnet Capital. Con esta opción, el inversor pasa a ser miembro de la empresa al adquirir parte del accionariado (ya sea actual o a través de una ampliación de capital). Es una alternativa para las no cotizadas, por lo que esas acciones no son líquidas, pero sí permiten estar en el consejo de administración. Pedirá voz y voto en cada una de las operaciones que plantee la pyme, aunque sus aportaciones pueden tener un valor extra. "Son personas acostumbradas a profesionalizar un negocio, a ser más objetivo en la toma de las decisiones y a aportar contactos importantes", concluye.

Cámaras de Comercio Diferentes instituciones públicas, como las cámaras de comercio o las agencias de desarrollo local, organizan y acogen jornadas y seminarios en las que, dependiendo del tema, suelen estar presentes inversores como ponentes.

Foros: Estar atento a la agenda de eventos es importante para localizar dónde se mueven los inversores. Es clave que vayan conociendo a un empresario antes de confiar en él.

TRES ERRORES QUE SE DEBEN EVITAR

No buscar dinero cuando se esté desesperado. Los inversionistas no están dispuestos a arriesgarse en entidades con demasiada inestabilidad y, si lo hacen, pedirán una compensación altísima, que el gerente ha de tener en cuenta. Es importante entender que son una fuente adicional de financiación cuando una empresa saneada y con cierto bagaje necesita capital adicional para emprender un proyecto nuevo o ampliar una actividad.

Las prisas son malas consejeras a la hora de buscar a un nuevo socio para que se una al negocio. Hay rondas que se cierran en menos de un mes, pero para ello es necesario un trabajo previo de varios meses. En esta etapa, no sólo hay que preparar la documentación, sino que también es crucial reservar tiempo para hacer contactos y presentar tanto la empresa como el nuevo proyecto a personas que pueden estar interesadas en unirse a él a corto plazo.

No ser lo suficientemente transparente es una circunstancia que penalizan los inversionistas. Muchos gerentes están acostumbrados a llevar su negocio de forma individual y sin rendir cuentas a nadie. Sin embargo, tendrán que desnudar su empresa y su forma de gestionarla para que los nuevos socios puedan conocer en detalle si su dinero.

Fuente: www.elempresario.mx  /

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