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(Expansión)  Las familias empresarias que perduran por generaciones son ‘ambidiestras’, es decir, tienen la capacidad de generar riqueza y preservar sus valores y relaciones familiares, detalló Cristina Cruz, directora de Emprendurismo de la Escuela de Negocios del Instituto de Empresas de Madrid (IE).

Durante la presentación de su segundo estudio 'Familias empresarias de América Latina: cómo aumentar el potencial transgeneracional', señaló que México es uno de los países donde más empresas ambidiestras hay (48.5%), seguido de Ecuador (45%), Chile (41.4%), Perú (35.3%) y Colombia (28%). 

El estudio fue aplicado a 232 empresas familiares, 50 de ellas en América Latina con más de 50 empleados. De ellas se tomaron las claves del éxito:

1. Explotar y explorar

“Una empresa petrolera, por ejemplo, tiene que ser muy eficiente explotando su yacimiento, pero al mismo tiempo explorando nuevas áreas, porque si se le acaba el petróleo, también se acabará el negocio”, reflexionó Cruz. El ejemplo puede aplicarse a cualquier industria. Y es que en el mundo actual, "disruptivo y amenazado por la tecnología", dice la experta, es necesario innovar constantemente.

Para ello, es fundamental que convivan dos generaciones distintas (los fundadores y los hijos o nietos), que tendrán que reinventar el modelo de la compañía conjuntamente.

2. No al control

“El empresario mexicano lo que quiere es controlar a la compañía. Al hacerlo, no deja que el legado crezca”, advirtió Cruz. La experta afirma que demasiadas emociones en la empresa no son positivas y hace una analogía con el dueño de un jet privado: puede o no saberlo pilotear, su trabajo sólo es hacer el plan de vuelo y disfrutarlo, pero delega el manejo y mantenimiento a los expertos. De otra manera, si él quisiera hacerlo todo, el avión se caería.

3. Educar para ser accionista, no dueño

Las empresas exitosas son las que no obligan a los sucesores a tomar el control de las firmas. En su lugar, transmiten valores, pasión por el negocio y sentido del emprendimiento a las nuevas generaciones. “Hay que prepararlos para que sean accionistas responsables y no dueños de negocio”, recomendó la experta.

4. Institucionalización

Si en una empresa familiar existe sentido del emprendimiento, valores, habilidades de gestión, pero no hay sentido de pertenencia ni reglas que encausen sus fortalezas, podría estar en riesgo de morir, porque nadie va a querer perpetuar el legado empresarial.

Por esto es tan necesario la implementación de un consejo y un protocolo familiar, así como de una oficina de familia. Esta última se encarga de gestionar las reglas del patrimonio y decidir en qué se invierte el dinero de la familia.

Fuente: www.expansion.mx

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