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La bolsa de valores es uno de los medios más benéficos para obtener financiamiento a través de colocaciones en los mercados de deuda y capital. La salida por medio de una colocación primaria de acciones, conocida como Oferta Pública Inicial (IPO, por sus siglas en inglés), es una invitación a invertir en una parte representativa del capital de las acciones de una empresa, lo cual da al inversionista ciertos valores de propiedad proporcional de la compañía.

Hay que tener en cuenta que los inversionistas llegan a la bolsa de valores en busca de acciones atractivas o seguras, a través de medios como fondos de inversión, casas de bolsa, banca de inversión o incluso individualmente. Cuando una empresa hace una colocación, todo el mercado está observando cuáles serán las prebendas de invertir en ella; el potencial de financiamiento es gigante.

La IPO, que automáticamente convierte la firma en una empresa pública, puede hacerse sacando a mercado el 15% del capital total, o más. Los socios originales o fundadores conservan el resto. Es posible que la firma haga una colocación secundaria, por otra proporción del capital.

Según estatutos de la Bolsa Mexicana de Valores (BMV), el financiamiento de capital a través de la emisión y oferta pública de acciones es la fórmula más competitiva para obtener recursos de largo plazo. No se incrementan los pasivos y el capital se fortalece, dando una base sólida para que la empresa persiga sus estrategias de crecimiento.

Los requisitos para tu empresa

¿Qué requisitos debe cumplir una empresa para salir en la bolsa de valores? Ser profesional, transparente, abierta y proveer información a los inversionistas.

Entre los requisitos que exige la BMV figuran: tener disponible el historial de operaciones de los últimos tres años; que el capital contable esté por encima de los 20 millones de udis; que la utilidad promedio en los últimos tres años sea positiva; que los valores sujetos a Oferta Pública representen el 15% del capital; que haya al menos 10 millones de títulos para la IPO y 200 accionistas.

Si se quiere mantener el control de la compañía, la oferta no debe sobrepasar el 49% del capital. En el caso de los Fideicomisos de Bienes Raíces (fibras) se siguen otras reglas y pueden listar más del 49% y seguir manteniendo el control a través del comité técnico.

Los requisitos para mantenerse en la bolsa de valores incluyen al menos 100 accionistas, 12% del Capital Social Pagado entre los inversionistas, contar con cobertura de análisis (al menos un analista) y un formador de mercado.

Una oferta pública puede ser primaria: los recursos obtenidos del mercado van directamente a la empresa; secundaria: los recursos van a los accionistas, y mixtas: una parte de los recursos van a la empresa y otra a los accionistas.

Para que una empresa se haga pública necesita equipos multidisciplinarios que la ayuden en el camino. La banca de inversión desempeña un rol decisivo, pues lleva a la compañía a una etapa de estructuración imprescindible para el proceso formal de ejecución de salida a bolsa. “Contamos con especialistas en diferentes sectores y apoyamos en toda la preparación para iniciar el proceso formal”, explica Irini Trujillo, directora de Equity Capital Markets, Corporate Finance, de BBVA Bancomer.

La preparación consiste en tener listos una serie de documentos; entre ellos, los estados financieros. La banca de inversión ayuda a determinar qué tipo de acciones se van a incluir y cómo, hasta llegar a los números con los que esa acción va a salir al mercado.

Asimismo, revisa cuál ha sido la equity story de la empresa, su desarrollo, qué la diferencia de las demás, cuáles son sus ventajas competitivas, su estrategia, hacia dónde va en los siguientes años. “Ayudamos a crear un modelo financiero de la empresa con los recursos nuevos. Si trabajas previamente, el proceso de salida puede ser bastante rápido”, asegura Trujillo.

La ejecución formal implica correr los procesos con las autoridades y plasmar en documentos todo lo que se ha trabajado en la etapa de estructuración: cumplir con un prospecto de colocación, efectuar los procesos con los bancos colocadores, presentar a los analistas que darán cobertura a la acción en su momento y, finalmente, entrar a una etapa de marketing, en la cual la acción se sale a vender de manera formal. En la etapa final se mercadea la acción, se construye un libro de demanda, se llega a un precio y se cierra la colocación.

¿Cómo salir en la bolsa de valores?

La banca de inversión impulsa el crecimiento de empresas medianas o familiares a través de los siguientes servicios:

  • Obtención de capital (mercado de capitales)
  • Estructuración de financiamiento (mercado de deuda)
  • Financiamiento mezzanine (para negocios en marcha que ya hayan usado sus líneas de crédito tradicionales)
  • Reestructuración financiera
  • Asesoría y opiniones de valor (compraventa de compañías)
  • Fusiones y adquisiciones

Grandes trasnacionales que iniciaron en un dormitorio universitario o garaje (Facebook, Apple) fueron estimuladas por la banca para acceder a capital de inversionistas y crecer.

Esto responde una pregunta que muchos se hacen: sí, todos pueden llegar a una IPO en la bolsa de valores. El proceso obliga a las empresas a hacer una introspección sobre cómo están organizadas, cuál es el riesgo (calificación de crédito, emisión, etc.) que percibe el mercado, sus oportunidades, etc., pero las firmas ganan una estructura más profesional, acorde a los requerimientos del mercado.

Asimismo, muchas empresas familiares en el mundo, cuyo principal accionista y fundador está considerando el retiro, reciben apoyo de estas instituciones para diseñar sus planes de sucesión y profesionalización.

Aunque el mercado de capitales ha sido un jugador principal en el crecimiento de algunas compañías, también lo ha sido el mercado de deuda, que ha impulsado a muchas empresas, desde pymes hasta grandes corporativos, a través de bursatilizaciones, bonos, aceptaciones bancarias, certificados bursátiles, papel comercial, etc.

La deuda bursátil ofrece marcadas ventajas contra la deuda bancaria tradicional, que enfrenta restricciones del órgano regulador (CNBV) en cuanto a monto a prestar y reservas, entre otros.

Asegurar un legado a través de la bolsa de valores

Carlos Valderrama, Business Counsel en Solcargo, un despacho mexicano de abogados, explica que la mayoría de las empresas en el país comienzan siendo familiares: son fundadas por alguien que quiere que su legado perdure en el tiempo. Cuando han crecido lo suficiente, ya no están los inversionistas fundadores ni los recursos necesarios para seguir desarrollándose (las fuentes de capitalización o deuda tradicionales, como créditos con la banca privada o de desarrollo fueron sobrepasados).

El siguiente paso, entonces, es buscar capitalización: van por más inversionistas o colocan deuda, emitiendo obligaciones, pagarés o certificados bursátiles en mercados de valores. “Todas estas acciones son posibles sin ser una empresa pública”, indica el experto.

Después, si se quiere seguir progresando, la opción es entrar al mercado de capitales. Es el camino para institucionalizarse y construir un legado duradero. Para ello, hay que designar un Consejo de Administración con consejeros independientes, que deben cumplir los requisitos exigidos por la Ley del Mercado de Valores. Se van creando comités –de auditorías, prácticas societarias, riesgo, tesorería, etc.– que ayudan al Consejo a planear toda la administración de la empresa, independientemente del equipo directivo. También es aconsejable contar con un equipo directivo independiente de la familia, para que las decisiones sean tomadas por profesionales sin ser influenciados por intereses familiares.

Es fundamental seguir el código de mejores prácticas cooperativas, que lleva a la empresa de la mano en el proceso para lanzar la IPO. Es importante que se armen equipos interdisciplinarios: intermediarios financieros que ayuden con la colocación y calificadoras para que definan los componentes del mercado, sector, productos, bienes y servicios, enfoque en el país, internacionalización, proyección de crecimiento, etc.

Un despacho de abogados también es necesario. Buscará conocer el negocio para ofrecer la mejor asesoría. También hará un estudio y análisis previos de la operación de la potencial emisora, los riesgos a los que pudiera estar expuesta y la forma de impulsar acciones de remediación o control de riesgo eficaces. Finalmente revisará los contratos con casas de bolsa, calificadoras, banca de inversión, entre otros actores.

El despacho apoya también en el prospecto de colocación, un documento técnico (entre muchos otros a elaborar) que explica los detalles financieros.

Una vez en Bolsa, hay numerosas obligaciones de reporteo a la CNBV, además de otros requisitos. Están sujetas las empresas a visitas ordinarias de la Comisión para confirmar que todo esté en orden. La estructura legal incluye cumplir con la Ley del Mercado de Valores, la Circular Única de Emisoras y circulares particulares. “El entramado es complicado, pero divertido desde el punto de vista legal”, opina Valderrama.

Si solo se trata de guiar a una empresa en un proceso de emisión de deuda o ir con un fondo de capital privado, hay que contactar, de igual forma, con el intermediario colocador, pero no implica un proceso de profesionalización de la empresa. Es más sencillo: la firma va con el intermediario colocador, valora qué tipo de papel colocará y en qué mercados (nacionales o extranjeros).

El agente colocador o casa de bolsa cumple con su rol dentro del proceso para listar una emisora. Da asesoría a la empresa y ayuda en el cumplimiento de lo que se va a llevar a cabo, organiza las presentaciones, da una idea de cómo está la industria y la empresa que se va a colocar, y determina cuál sería la mejor manera de hacer la colocación.

El tamaño sí importa

El financiamiento bursátil es barato, ágil y flexible, más que el tradicional. Ello hace atractiva esta fuente para empresas que no siempre cumplen los requisitos para acceder a capital. Aunque es necesario que la emisora demuestre un capital contable de 100 millones de pesos, como mínimo, auditado, lo cierto es que hoy cientos de medianas empresas cumplen el requisito.

Según Trujillo, de BBVA Bancomer, el tamaño de la empresa es importante, aunque no significa que las compañías pequeñas no puedan salir a la bolsa de valores.

Iván Barona, director de GBMHomebroker, menciona en este caso los fibras, cuyas colocaciones en los últimos años en la BMV cuentan historias de éxito.

BBVA Bancomer utiliza las características, perfil y potencial de la oferta para definir el mecanismo con el que puede asesorar a las compañías. A saber, separa las ofertas. Las menores a 250 millones de dólares (mdd) son colocadas en el mercado local, se listan en la BMV y también en el Mercado Integrado Latinoamericano (MILA). Para las ofertas mayores de 250 mdd hace un listado en la BMV, y vende fuera a través de reglas específicas que permiten acudir a inversionistas internacionales en Estados Unidos, Europa y Latinoamérica.

Ya si se pretende llegar a todo tipo de inversionista en Estados Unidos, se puede hacer un listado dual. Implica estar en la bolsa devalores en México y en la de Nueva York. “Lo recomendamos para ofertas muy grandes, arriba de 1,500 mdd, porque tiene implicaciones de costos y requisitos de mantenimiento en la bolsa estadounidense que pueden ser tediosos”, indica Trujillo.

“Hemos visto ofertas muy chiquitas en México. Ha habido varias en el último año desde los 750 mdp”. No es un impedimento, asegura Trujillo, y recuerda que las Afores, que son los principales inversionistas en México, tienen apetito por empresas pequeñas, aunque no sean muy líquidas, porque ven crecimientos agresivos en los siguientes años. Entre los ejemplos atractivos están Grupo Hotelero Santa Fe y Sports World.

¿Por qué entrar a la bolsa de valores?

Entre los beneficios que señala la BMV figuran el acceso a capital para expansión, le da valor a la empresa, fortalece su estructura financiera, le permite mayor capacidad de endeudamiento, capitaliza oportunidades de negocio, facilita el desarrollo de proyectos de inversión y una mejor gestión institucional. Asimismo, le da seguridad, transparencia, imagen y proyección ante autoridades, acreedores y clientes; la aprovisiona de asociaciones estratégicas y la institucionaliza para su permanencia.

Para la experta de BBVA Bancomer está muy clara la apuesta. Entrar a a la bolsa de valores se traduce en una fuente de financiamiento que permite acudir al mercado de capitales de manera recurrente y contar con un instrumento líquido.

“Algo muy bueno es que las acciones te sirven como un mecanismo de sucesión. Sobre todo para las compañías familiares que a veces tienen problemas con esto”, comenta Trujillo.

Para Barona, se trata de fortalecer la estructura financiera. Explica cómo, desde el punto de vista contable, cuando hay muchos pasivos y poco capital la empresa está apalancada. Los pasivos son préstamos que la empresa debe pagar en algún momento, pero el capital, al contrario de la deuda, no se tiene que liquidar en un plazo. Además, la IPO pone en el mapa internacional a las empresas para potenciar su tamaño.

Fuente: www.altonivel.com.mx / Por: Gabriela Guerra Rey

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