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Ya terminó 2017 y todavía tenemos la resaca de muchas de las cosas del año pasado, dentro de ellas el incremento en la creación de criptomonedas. Y en grandes rasgos, no es complicado que así suceda, basta con conocer el lenguaje de programación, entender cómo funciona el blockchain, tener un buen marketing y solicitar fondeo de inversionistas.

Aquí es donde surgió una palabra dentro de la terminología financiera un ICO (Initial Coin Offering), haciendo obvia referencia a las IPOs (Ofertas Públicas Iniciales, en español)  que hacen las empresas cuando quieren entrar al mercado de capitales y emiten acciones para financiarse en la bolsa.

El financiarse en la bolsa es un proceso complejo: necesitas a un banco de inversión, una casa de bolsa, tener tu información financiera auditada por una Big Four de preferencia, rondas de promoción para que la gente invierta en la compañía, crear un departamento especial para atención a los inversionistas, pero, sobre todo, se lleva tiempo, y considero que por esto mismo, no muchas empresas le entran al mercado de valores.

Ahora bien, ¿qué pensarías si te digo que el blockchain puede eliminar el factor tiempo y a los intermediarios para que ocurra la captación de dinero?, pues eso es un ICO, una combinación del mercado de valores tradicional, pero vía criptomonedas.  Aquí no se llaman acciones, se llaman tokens, que es como un equivalente a una participación accionaria (ojo no es una acción) y que en su gran mayoría se basan en el valor de una criptomoneda para aprovechar la tecnología Blockchain.

Platicando con Rodrigo Cruz Bustillo, asesor de BRICKSPOOL, menciona que el financiarse de esta manera a reducido tiempos de implementación para poner manos a la obra a lo que va dirigido el proyecto, el mercado inmobiliario, y que de esta manera nuevos inversionistas han podido meter su dinero como si fuera una combinación entre una FIBRA y crowdfunding, y a su vez, estos tokens estarán soportados con proyectos inmobiliarios. De la misma manera te puedo decir de WEPOWER enfocado a invertir lo recaudado en proyectos de energía sustentable, existen otros para financiar al sector turístico y de alimentos, etc.

En el mercado de valores existen los ETF’s, instrumentos de inversión que en su mayoría colocan el dinero en índices o crean un paquete de acciones en un “acción”, siguiendo el comportamiento del índice, tal es el caso del NAFTRAC que sigue los pasos en el comportamiento del Índice de Precios y Cotizaciones (IPC) de la Bolsa Mexicana de Valores, si el IPC aumenta, el NAFTRAC aumenta en el mismo rendimiento que generó el IPC.

Pues así también existen algunos Criptos/ICOs que replican lo mismo pero en este mercado paralelo, tal es el caso del Tether, que sigue a la par el índice del valor del dólar americano frente a las demás divisas de verdad. Así como el Naftrac está respaldado en el IPC, el Tether en este índice dólar, aunque si no sabemos cómo seguirlo y la gente no entiende esto, claro que lo pueden inflar y crear una burbuja con este “activo digital”.

Pero por justos pagan los pecadores, no faltaron “las empresas” que vieron oportunidad para aprovecharse de la nula regulación y empezaron a crear “monedas” sin un fundamento real, criptodivisas inorgánicas dirían algunos, que no tienen soporte, donde los inversionistas ponían su dinero, sin saber si existía un proyecto, no tenían ni base ni respaldo, solo era la vil especulación.

Por ello, es importante leer los White Papers o “Prospectos de Colocación” de cada una de estos tokens, saber el due dilligence y conocer dónde será colocado el dinero captado. En muchos países ya prohibieron este tipo de financiamiento por lo que comenté en el párrafo anterior, por eso es necesario que en México, se establezcan las reglas y se regule esto cuanto antes en la Ley Fintech, ley que seguimos esperando..

Fuente: www.altonivel.com.mx / Por: Francisco Orozco

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