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Esta nueva era sigue dando sorpresas, pero tal vez algunas que ya se veían venir. En 2016, los herederos del empresario estadounidense John D. Rockefeller, fundador de Standard Oil en 1870 y quien en determinado momento llegó a monopolizar la industria, anunciaron que dejarán el negocio de los hidrocarburos.

“No hay ninguna razón sensata para que las empresas sigan explorando nuevas fuentes de hidrocarburos”, argumentó el Fondo de la Familia Rockefeller a través de una carta publicada en su página web.

"Al tiempo en que la comunidad global trabaja para eliminar el uso de combustibles fósiles, tiene poco sentido financiero o ético continuar invirtiendo en estas compañías".

Aunque solo una pequeña parte de los 130 millones de dólares se invierten en combustibles fósiles, la medida cobra relevancia ya que hace un siglo Rockefeller hizo una fortuna con Standard Oil, un precursor de Exxon Mobil. La familia dijo que también se desprendería de sus inversiones en carbón y arenas petrolíferas de Canadá, pues señaló que la conducta de Exxon en cuestiones climáticas parece ser "moralmente reprobable".

¿Qué está pasando con el Big Oil?

Los Rockefeller son sinónimo de las grandes empresas del siglo XXI, pero esta semana vivimos uno de los momentos históricos más asombrosos en la industria del petróleo (como tambiñen se conoce, Big Oil). Los contrato de futuros de petróleo se cayeron en picada y encendieron las alarmas en una industria que ya estaba viviendo momentos muy complejos. Este 20 de abril, los futuros del crudo WTI para mayo tocaron un piso récord de 1,02 dólares el barril, para luego cotizar con una pérdida de 16,47 dólares, o un 80%, a 16,47 dólares el barril.

La caída de los precios del crudo y la reducción en la producción ha puesto en jaque a países enteros que dependían casi en su totalidad de la actividad petrolera.

Pero, más allá del morbo que pueden provocar nombres como Rockefeller o Rothschild, hay que entender qué está pasando con el petróleo hoy por hoy.

1. Cada vez cuesta más trabajo obtener petróleo

Los ritmos de extracción de los combustibles fósiles tienden a hacerse más lentos con el tiempo. Países como México, Argelia, Venezuela, Argentina, Guinea, Indonesia, Noruega y el Reino Unido ya llevan años con su producción en declive.

2. Sorpresa: es caro sacar petróleo 

La fractura hidráulica requiere unas inversiones muy elevadas y tienen unas consecuencias ambientales desastrosas. Y como lo mencionamos en el punto anterior, la calidad del crudo es cada vez menor. 

3. Vamos a tener que hacer la transición energética… eventualmente

El petróleo es un recurso energético no renovable. Es decir, eventualmente se va a acabar. Por el momento todavía estamos desarrollando alternativas de energía limpia que satisfagan las necesidades de las grandes poblaciones (energía eólica, energía solar), pero no lo hemos conseguido. Pero la tecnología avanza día con día y eventualmente, se encontrará otra forma de darle poder al mundo que no dependa de los combustibles fósiles. 

Se trata de una oportunidad de oro para los emprendedores que están buscando soluciones alternativas como biocombustibles o incluso, revitalizar la industria que está anquilosada porque  la única verdad es que estamos extrayendo carbón, petróleo y gas a un ritmo inmensamente mayor de lo que puede regenerarse.

Fuente: entrepreneur.com /