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Después de la recordada crisis asiática, los ejecutivos de todo el mundo se acostumbraron a moverse dentro de un escenario de crecimiento y ganancias. Éstos comenzaron a lidiar con un ambiente de optimismo, donde la mayor preocupación era cómo conseguir una continua expansión de los negocios.

 

Por lo mismo, cuando la crisis se vino encima, la mayoría de las empresas no estaban preparadas. El contexto cambió rápidamente y aquellos directivos que no fueron capaces de adaptarse de forma rápida, fueron colapsando. El mismo fenómeno provocó el nacimiento de un nuevo tipo de ejecutivo. Si usted aún se ha habituado a los nuevos cambios, aquí entregamos cinco claves de adaptación anti crisis.

1. Adiós a 'Simón manda'
Los jefes déspotas deben pasar a la historia. Éstos deben evitar caer en un liderazgo meramente "transaccional", donde los objetivos sólo son salvaguardar la salud económica de la empresa.

Aunque para muchas empresas este tipo de dirección continúa siendo atractivo como forma rápida de aplicar las medidas anticrisis, no genera "ilusión" en los empleados, disminuye el compromiso y debilita la capacidad de iniciativa del equipo.

Lo que se propone en cambio, es un liderazgo "trascendente", que motive al personal a participar en una tarea común, permitiendo compartir tanto los sacrificios que se requieran, como los éxitos que se cosechen, una vez que cese la actual crisis.

2. Soldado que arranca sirve para otra empresa
A pesar de que el mercado laboral se reduce, existen cargos claves disponibles para altos ejecutivos, especialmente en aquellas áreas operativas donde se necesita mejorar la eficiencia. Incluso las medianas empresas hoy pueden salir fortalecidas con la crisis si se atreven a levantar futuros talentos en mandos medios de grandes empresas.

Para los ejecutivos senior las turbulencias también pueden tener su lado bueno, porque hoy las empresas están volviendo a mirar a los mayores de 50 años por dos motivos: porque la experiencia volvió a valorarse como una cualidad trascendental y, segundo, porque los mayores de 50 son hoy candidatos atractivos, que están en otra etapa de su vida, donde sus requerimientos de renta no son excesivos.

3. Nuevos sueldos
Mientras en los pasillos ronda el fantasma de los despidos masivos, las gerencias debieran estar enfocadas a buscar otra vía. Hay medidas alternativas, como vacaciones anticipadas, congelamiento de los reajustes o suspensión de los bonos. Incluso, reducción de los sueldos.

Fue el propio presidente de EU, Barack Obama, el que impulsó la idea, reduciendo los salarios anuales de los altos ejecutivos en las empresas "rescatadas" por el gobierno norteamericano. Nadie podrá ganar más de US$ 500 mil anuales, lo que podría disminuir algunos sueldos en hasta un 98%.

Pero aunque las vacas flacas, suprimir definitivamente la política de incentivos es un error muy grave en tiempos donde la eficiencia debe ser premiada.

4. Rápidos y no furiosos
En este minuto, la velocidad es clave; los errores o las decisiones tardías tienen costos muy altos. La agilidad mental es una característica muy preciada en los ejecutivos que lograrán sobrevivir.

Ante el panorama de incertidumbre, bienaventurados serán los que se adapten rápido y sin traumas a los cambios. Sin embargo, hay quienes piensan que, a pesar de la rapidez con que se mueve el mundo en este contexto, los ejecutivos deben parar, respirar y darse un minuto (dentro de sus posibilidades) para pensar.

5. Con la calculadora en una mano y la BlackBerry en la otra
La recomendación de los especialistas es reexaminar los planes de inversión de manera más periódica y ponerle números a todo. En este contexto, los planes estratégicos hace rato que dejaron de ser anuales o semestrales. Los ejecutivos deben estar preocupados de revisar las inversiones y proyectos mensualmente.

La globalización y los avances tecnológicos hacen que cualquier efecto de la crisis se amplifique al resto del mundo en cuestión de horas. De ahí que sea necesario que cada ejecutivo tenga en la cabeza los costos y beneficios de todas las áreas que le reportan. No sólo él debe manejarlo, sino también transmitirlo a sus subordinados.

Un buen ejecutivo debe también estar permanentemente informado de lo que ocurre en los mercados y conocer las transacciones relativas a su negocio a nivel mundial.

Fuente: www.altonivel.com.mx