• Cada vez más parejas deciden emprender un negocio en conjunto. Pero, ¿qué tan buena idea es trabajar con tu media naranja? Carol Roth, colaboradora de Entrepreneur y quien trabajó con su esposo durante más de 10 años, comparte su experiencia. Éstas son algunas altas y bajas de iniciar un negocio con tu pareja:

  • Una relación nueva, ya sea personal, romántica o profesional, se asemeja mucho a la compra de un auto. Sacarlo de la tienda es felicidad pura. Mientras miras a tu alrededor, apenas puedes contener la emoción: todo huele, suena y luce fantástico.

  • mujer-exitoLa brecha que existe entre hombres y mujeres en el mundo empresarial no es nada nuevo. En muchas industrias los hombres siguen ganando más dinero, ocupan más puestos de liderazgo y avanzan más rápido que las mujeres.

  • trabajo-parejaAlgunos trabajos, por su naturaleza absorbente, son fuentes de tensión para las relaciones de pareja. Pasar mucho tiempo en la oficina, ir a eventos en fines de semana y trabajar desde casa son algunas de las causas de estos conflictos. Es por eso que algunas parejas buscan eliminar estas tensiones externas para iniciar un negocio juntos.

  • (CNNMoney) - Las parejas tardan mucho más en caminar hacia el altar en estos días. En 1960, el 72% de los adultos estadounidenses estaban casados. Hoy alrededor de la mitad de los habitantes lo están, según el Pew Research Center. En la actualidad, cada vez más personas viven en unión libre con sus parejas y crían hijos fuera del matrimonio.

  • Al momento de contraer matrimonio o vivir juntos, su estilo de vida como pareja cambiará, no solo en cuestión de vivencias o espacio, sino también al administrar el presupuesto. ¡Ahora es juntos y eso no es nada fácil! Si tienen dinero de sobra quizá no es tanto problema, pero para la mayoría de los mortales que tenemos los ingresos justos, llevar un presupuesto es muy importante, sobre todo cuando tenemos metas y planes a futuro individuales y en común.

  • Despertar, ir al trabajo, trabajar, ir a casa, cenar, dormir, despertar, ir al trabajo, trabajar, ir a casa, cenar, dormir, endeudarse y pagar para endeudarse de nuevo, esperar con hambre las vacaciones que siempre son cortas. Hacer propósitos que nunca se cumplen… repetir.