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Aprender a reconocer y manejar las emociones ayuda a relacionarse con los demás de manera exitosa.

¿Se ha topado usted con algún profesional o estudiante, sin lugar a dudas brillante, pero que por su arrogancia y falta de habilidad para ser sensible a los demás tiene problemas para aprovechar su potencial?
 

¿O quizá con papás o mamás que, aunque muestran grandes habilidades para relacionarse en sociedad, no logran comunicarse con sus hijos?

¿O tal vez parejas en las que uno o ambos cónyuges destacan en su trabajo, pero en la intimidad viven insatisfechos, en conflicto y se muestran fríos y distantes, aunque hacen lo necesario para "salvar las apariencias"? Si usted conoce algunos de esos casos, es probable que se esté topando con personas que no están utilizando adecuadamente su "inteligencia emocional", es decir, que no están haciendo un manejo inteligente de las emociones propias, ni están actuando apropiadamente ante las emociones de los demás. Y si éste fuera el caso, ¿qué se puede hacer al respecto?

La inteligencia emocional se manifiesta a través de un conjunto de habilidades que son totalmente desarrollables. ¿Cuáles son esas habilidades?

Peter Saloveye, de la Universidad de Yale, identificó cinco habilidades que en su conjunto integran la esencia de la inteligencia emocional:


Conocimiento de sí mismo. Es decir, la capacidad para reconocer y comprender las propias emociones, humor e impulsos, así como sus efectos en los demás.

Autodominio. Entendiendo por esto la capacidad de controlar o reorientar los impulsos destructores, también conocida como la habilidad para pensar antes de actuar, aun cuando se está bajo la influencia de una carga emocional intensa.

Motivación. Manifestada a través de la propensión a perseguir metas con energía y persistencia.

Empatía. Capacidad para comprender las emociones de otras personas. De hecho, es la habilidad para tratar a las personas de acuerdo con sus reacciones emocionales.

Habilidades sociales. Eficacia en el manejo de las relaciones y habilidad para integrar equipos. Capacidad para encontrar el terreno en común y facilitar la comunicación e identificación con otras personas. Como se pude ver, cada una de esas habilidades, vista en forma aislada, no parece ser algo extraordinario.
Sin embargo, cuando se logran desarrollar de manera armónica todas ellas en conjunto, facilitan el camino al éxito, al permitir a la persona canalizar sus propias emociones y manejar de manera positiva sus relaciones con los demás. Cómo desarrollarlas

¿Qué se puede hacer para lograr el autodesarrollo de la inteligencia emocional?
O en el caso de padres y educadores, ¿qué se puede hacer para contribuir al desarrollo de la inteligencia emocional de los niños y jóvenes que están a su cuidado? Se puede comenzar a trabajar en lo siguiente:

1.- Conocerse mejor. Saber identificar qué es lo que origina los propios estados de ánimo. Buscar las causas de estas situaciones en vez de buscar a quién culpar. No conformarse con decir "así soy yo", sino tratar de entender por qué me siento irritado o soy agresivo.

2.- Manejar mejor las propias emociones. No se trata de reprimir o anular las emociones, puesto que en muchos casos las emociones no se pueden elegir. Sin embargo, sí es posible conducir esas reacciones emocionales.

De alguna manera es el aprender a pensar antes de actuar; darnos la oportunidad de hacer una pausa, antes de dejar que brote la reacción emocional.

3.- Alimentar la propia motivación. Los buenos resultados requieren de confianza en uno mismo, perseverancia y capacidad para sobreponerse a las derrotas. Descubrir qué es lo que más me mueve y apasiona, y aprovecharlo a mi favor.

4.- Saber ponerse en el lugar de los demás. Desarrollar la capacidad de comprender los pensamientos y sentimientos de las demás personas, aun aquellos que no se han expresado con palabras. Aprender a observar y comprender las reacciones emocionales de los demás.

5.- Desarrollar relaciones sociales. Cultivar relaciones con las personas. Reconocer que en toda relación pueden surgir conflictos, pero aprender a detectarlos a tiempo y solucionarlos. Trabajar en los aspectos mencionados nos ayudará a lograr que nuestras emociones se conviertan en un factor determinante para triunfar en todos los ámbitos de la vida.

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