Emprendedores
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Ser tu propio jefe. Tener una empresa propia. Cada día son más las personas que ven el convertirse en emprendedor como un plan de vida. Sin embargo, muchos se quedan con su sueño sin cumplir. No por falta de condiciones, sino por creencias que han incorporado y que están frenando su camino.

En mi experiencia, las personas suelen hacer uso de alguna de estas tres creencias para postergar sus proyectos.

Pensamiento todo o nada

Tiene un poder letal sobre los emprendedores y sus negocios. Se basa en la falsa presunción de que es necesario contar con las condiciones perfectas para empezar a emprender. Como estas condiciones nunca llegan a cumplirse, el emprendimiento queda frustrado. 

Por ejemplo, el emprendedor que sufre del pensamiento “todo o nada” piensa que para empezar se debe tener el capital financiero suficiente, todo el equipamiento comprado, un grupo de trabajo 100% entrenado, un diseño de marca innovador, etc. No conozco emprendimiento que haya nacido así. Siempre falta algo, nunca te será posible empezar de este modo. 

De hecho, las empresas más valiosas del mundo empezaron antes de tener todo resuelto. Podemos pensar por ejemplo en Facebook: Mark Zuckerberg comenzó en su dormitorio de la universidad (no tenía oficina propia; ni siquiera servidores), con sus conocimientos de programación y la ayuda de sus amigos (no tenía el mejor equipo técnico), sin experiencia como emprendedor (tenía 20 años cuando fundó Facebook), etc. La historia de Google, Apple, Amazon y muchas otras es bastante similar. 

Por lo tanto, para emprender es necesario derribar esta falsa creencia del “todo o nada”. Debes superar ese perfeccionismo paralizante que te deja con excelentes planes pero sin ningún resultado. Seth Godin, en su primer episodio del Podcast Akimbo, lo deja bien claro: “empieza antes de estar listo”. De eso se trata, emprender con lo que tengas. 

La idea del millón

Hay otros emprendedores que se complican solos. Es decir, creen que ser emprendedor es sinónimo de ser inventor o merecedor de un Premio Nobel. Por lo tanto, se pasan la vida en una búsqueda incesante de la “idea del millón de dólares” para que una vez encontrada recién ahí puedan emprender. 

Debajo de esta creencia hay otra un poco más oculta. Creen que “está todo inventado”. Es decir, para tener éxito como emprendedor es necesario revolucionar la industria. Lamentablemente esto también es falso, y muchos emprendedores nunca llegan a hacer nada por creer en esto. 

Otra vez hay muchos ejemplos que podemos citar que desacreditan esta teoría. Starbucks comenzó como una cafetería, que vendía granos de alta calidad y máquinas de café. Cafeterías hay miles, por todas partes y desde hace varios años. 

Los fundadores de Starbucks no esperaron a encontrar la “receta mágica” del café o la “cafetería perfecta”. Simplemente empezaron. Es cierto que bajo el liderazgo de Howard Schultz la compañía daría un salto fenomenal con ciertas innovaciones (por ejemplo el “Frappuccino”). Pero al principio fue tan sólo una cafetería. Lo mismo ha sucedido con KFC, McDonald's y Pizza Hut. 

Por lo tanto, emprender significa brindar algo de valor al mercado, que los clientes estén dispuestos a pagar. Con tan sólo eso nace un emprendimiento. No te compliques buscando esa idea del millón. Empieza con la idea que tengas y luego con mucho trabajo y un poco de suerte, tal vez puedas ser un referente de la industria.

No tengo tiempo

Un tercer mito muy generalizado es que para emprender hay que tener mucho tiempo. De este modo, quienes ya tengan un trabajo de tiempo completo, estudien o cuiden de su familia, sentirán que es imposible emprender por el poco tiempo que les queda.

Sin embargo, tampoco es cierto. No hay elemento más igualitario en el mundo que el tiempo. Todos tenemos 24 horas por día. No obstante, en este lapso hay personas que logran resultados espectaculares y otras que no lo logran. ¿Cuál es la diferencia? 

Todo se resume a una palabra: prioridades. No es una cuestión de tiempo, sino de qué tareas ponemos primero. El tiempo es finito, implica que hay que elegir cómo se usa; en otras palabras, decir que sí a unas cosas y decir que no a otras. Y esto último es algo que resulta muy difícil para muchos emprendedores.

Es cierto que el tiempo es una variable fundamental para el éxito empresarial. Sin dedicación no hay resultados. Pero al principio, se puede empezar igual, con el poco tiempo que se tenga.

Un ejemplo famoso es el caso de Phil Knight, fundador de Nike. Ya desde la Universidad era un atleta destacado y con interés en el calzado deportivo. Una vez graduado como contador, trabajó varios años en otras compañías, mientras que en su tiempo libre hacía crecer a Nike. Con el poco tiempo del que disponía lo hizo igual. 

Conclusión

Emprender es todo un desafío, con enormes dificultades en diversos frentes. Pero más allá de las barreras del mundo real, no dejemos que estas falsas creencias frenen el potencial que tenemos.

Fuente: entrepreneur.com /  Por: Maxi Hepes

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