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Cuando un avión comercial se acerca al final de su vida útil entra en acción todo un ecosistema financiero e industrial, desde fondos de inversión hasta empresas especializadas en reciclaje.

"La decisión de desmantelar una aeronave suele depender de si el valor de sus partes y componentes es mayor que el del avión como máquina voladora", explica Mark Gregory, director gerente de Air Salvage International, una empresa de servicios de aviación en el aeropuerto de Cotswolds, en Reino Unido.

Sin embargo, muchas aeronaves no llegan a una edad muy avanzada. "La antigüedad promedio de las aeronaves que desmantelamos es de 18 años", dijo Gregory a CNN Travel.

"Es muy por debajo de la vida útil teórica para la que se diseñaron, pero en algunos casos desmantelamos aeronaves que no tenían ni 10 años", agregó Gregory, cuya empresa ha desmantelado unos 730 aviones comerciales de todas clases a lo largo de las pasadas dos décadas.

El potencial de las partes de aviones como activo ha llamado la atención de empresas especializadas en inversiones y algunos fondos de inversión.
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"La mayoría del valor está en los motores, pero hay un mercado activo para toda clase de partes usadas y refacciones. Para una aerolínea suele ser más interesante reemplazar una parte descompuesta con una usada en vez de repararla", explicó David Treitel, exejecutivo de Apollo Aviation Group, una empresa de servicios financieros de Miami muy activa en este mercado.

Pese a las salvaguardias y a la regulación (todas las partes deben registrarse y contarse correctamente), a veces llegan partes falsificadas a la cadena de suministro debido a la naturaleza mundial de este mercado y a sus miles de intermediarios. Este es un problema que la incipiente industria de la tecnología de blockchain podría solucionar.

"Se estima que al menos el 2% de las partes son falsificadas. En vista de la gran cantidad de partes que hay en cada aeronave, te puedes dar una idea del tamaño del problema", dijo Eleanor Mitch, fundadora de SafeFlights, una empresa emergente parisina que desarrolla tecnologías de contratos inteligentes para certificar partes aeroespaciales.

Del retiro al desague

Si se los cuida bien, los aviones comerciales pueden tener una vida útil de varias décadas.
Algunas aerolíneas incluso prefieren aviones más antiguos por razones operativas. Tomemos por ejemplo a Alliance Airlines, una aerolínea especializada que da servicio a sitios mineros de Australia.

Esta aerolínea de Brisbane ha comprado aviones Fokker 100 de segunda mano en cuanto las aerolíneas europeas los sacan de servicio. Gracias a su resistencia y su confiabilidad, los viejos Fokker son ideales para operar en los aeropuertos calurosos y polvorientos a los que Alliance vuela.

Sin embargo, la mayoría de las aeronaves más antiguas no tiene la oportunidad de disfrutar de su segundo aire en Australia. Para ellos, el principio del fin es el vuelo a un aeropuerto de almacenamiento.

Hay un puñado de sitios así en el mundo y varios están en el suroeste de Estados Unidos por el clima seco y la disponibilidad de espacio. En Europa hay instalaciones parecidas en Cotswolds (Reino Unido), Tarbes y Francazal (Francia), y Teruel (España).

Las partes de valor y la chatarra

Es muy común que el almacenamiento sea temporal mientras la aeronave llega a sus nuevos dueños, pero para algunas aeronaves, es el paso previo a la cancelación del registro y el desguace.
Cuando se toma la decisión de que una aeronave no volará más, lo primero es quitarle todos los componentes valiosos.

"La cantidad de componentes que puede reutilizarse depende de la antigüedad de la aeronave. Podemos retirar unas 1,200 partes y componentes de un avión tipo A-320 relativamente nuevo. Los motores representan entre el 80% y el 90% del valor y siempre son lo primero que se quita", explicó Gregory.

Una vez que se les quita todo lo de valor, se segmenta el fuselaje y se usa para capacitación de tripulaciones, bomberos o en instituciones educativas. Todo lo demás se puede reciclar o vender como chatarra.
Para desmantelar un avión se requieren conocimientos especializados y tecnología muy inteligente para recolectar, separar y reciclar los diferentes metales, plásticos y fluidos que contiene.

En ocasiones no se recicla el avión, sino que simplemente se deja que se oxide. "Puede haber razones jurídicas o económicas para que el dueño de un avión no cancele el registro de su aeronave aunque sea evidente que no volverá a volar. Es cuando ves estos cementerios de aviones impresionantes", explicó Treitel.

Fuente: www.manufactura.mx  / Por: Miquel Ros escribe un blog sobre aviación y es consultor. Economista de carrera, ha trabajado para Flightglobal y Bloomberg

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