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Escuchar es un arte, pero saber comunicar otro. Julian Treasure se refiere a ellos como “pecados capitales”. Corresponderían a 7 posibles errores en los que cualquiera de nosotros podríamos incurrir sin darnos cuenta al hablar provocando el alejamiento del interlocutor de nuestro discurso. Son los siguientes:

Caer en el chisme. Hablar mal de alguien a sus espaldas es un mal hábito, no solo por falta de consideración sino también por el riesgo de generar desconfianza en la persona receptora del chisme. Lo más probable es que concluya que, lo mismo que intentas desprestigiar a alguien a sus espaldas, con el tiempo podrías hacer lo mismo con él.

Juzgar. Tampoco es recomendable dado que se relaciona con personas que tienen poco o ningún interés en escuchar a los demás. Tienen clara su opinión y no se van a mostrar receptivos a ninguna otra y, en el caso de recibirla, lo más probable es que te juzguen y encasillen en consecuencia.

Negatividad. Es difícil escuchar a las personas que siempre están lamentándose, quejándose de su mala suerte, desconfiado de todos o lanzando malos augurios. En general, la mayoría huimos de las conversaciones pesimistas en exceso, más cuando no se argumentan los puntos de vista. Preferimos conversar con personas que, después de hablar con ellos, nos hacen sentir mejor.

Excusas. Todos recurrimos a ellas de vez en cuando pero, en ocasiones, lo que evidencia es una intención de exportar los errores personales en lugar de asumir la responsabilidad de los mismos.

Rebuscamiento. Darle demasiadas vueltas a las cosas hasta dar con la frase que queremos pronunciar o la incapacidad de transmitir con claridad la idea que queremos expresar supone también introducir ‘ruido’ en la conversación.

Exageración. Expresarlo todo en un tono gradilocuente, para bien o para mal, despierta sospechas de falta de realismo y veracidad.

Dogmatismo. Suele derivarse de confundir hechos objetivos con opiniones personales. La sospecha que despierta en el interlocutor es la intentar ser convencido de algo y de tener poco que aportar a una persona que, a priori, parece tener tan claros sus pensamientos.

Invita a la escucha con estos 4 recursos

A todos estos errores en los que podemos caer en el transcurso de una conversación Julian Treasure propone, para combatirlos, otros cuatro revulsivos que él considera pilares. Lo llama HAIL que es el acrónimo resultante de la suma de otros 4 pilares básicos:

H de Honestidad. Si lo que pretendes es, por encima de todo, la sinceridad, vas a ser claro y directo en tus declaraciones.

A de Autenticidad . Se basa en algo tan sencillo como mostrarte de cara al interlocutor tal y como eres.

I de Integridad. Ser una persona de palabra consiste en ajustar los hechos a los que dices, algo que te convierte en una persona coherente y de confianza.

L de Love (amor). Desearle sinceramente el bien a la persona con la que hablas la va a hacer mucho más receptiva a tus palabras además de evitar que esa persona de juzgue a ti de manera simultánea.

A esta fórmula que Treasure condensa en un acrónimo, añade luego otra serie de herramientas que están al alcance de cualquiera pero que, en la mayoría de las veces ignoramos. Corresponden a la prosodia o a la estructura de la voz.

Así, por ejemplo, observa Treasure que, en líneas generales, preferimos los tonos graves y suaves a los agudos o el registro en falsete. Según él, votamos mucho más a los políticos con voces graves porque tendemos a asociarlas a la autoridad y al poder.

El ritmo que imponemos a la conversación también es muy relevante pasando de la agitación, como queremos expresar nuestro entusiasmo con algo, al lento y pausado, cuando comunicamos alguna reflexión o una información más sesuda. El monotono muy prolongado o la costumbre de terminar muchas frases con una interrogación que, en realidad, corresponden a una afirmación son, en opinión de este experto, otros recursos poco recomendables. Mucho más efectivo resulta recurrir al uso del silencio que, en determinadas ocasiones, se convierte en un arma muy poderosa.

La buena noticia es que todas estas herramientas se pueden entrenar y utilizar al antojo. Lo aconsejable, sin embargo, es no abusar de ellas. Es preferible mostrarse sincero y espontáneo y reservarte el uso de ellas para momentos de determinada importancia como, por ejemplo, cuando tengas que pronunciar una conferencia en público o vayas a pedir un aumento de sueldo.

Fuente: Emprendedores.es / Por: Ana Delgado

Publicado por: TuDecides.com.mx
Edición: Adrian Soltero
Contacto: dir@tudecides.com.mx

Nota: Por lo general todos los articulos cuentan con fuente y autor del mismo. Si por alguna razón no se encuentra, lo hemos omitido por error o fue escrito por la redacción de TuDecides.com.mx.

 

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