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Dos historias permiten ilustrar perfectamente el tirón que Frozen, la última gran historia de princesas de Disney, ha logrado tener entre la audiencia.

Una es una conversación en un grupo de Whatsapp en la que, al hilo de una campaña de luces navideñas en una calle de Vigo, una señaló que su hija de tres años ya se había enterado de que esa calle iba a existir y quería ir a verla (y no, la niña es demasiado pequeña para leer la prensa local que lo ha mencionado hasta el aburrimiento) y otra indicó que la suya, de dos, ya era fan absoluta de Elsa, la protagonista de la historia, aunque aún no había visto realmente la película.

La otra conversación era entre dos personas adultas, dos hermanas que hablaban de que tenían que quedar para ver la película cuando se estrenase. Ya habían visto la primera entrega, aunque tampoco esa entrega las había pillado en la infancia. Ver la cartelera que preparan los cines para el estreno de Frozen II deja claro que los planes de estas dos adultas no están fuera de lugar: Frozen 2 tendrá sesiones a media noche y pases en VOS, algo que no está pensado para conectar con el público infantil.

Frozen es la última gallina de los huevos de oro de Disney, la última marca millonaria que han creado en su universo de princesas Disney y la que ha sido, realmente, la primera en encajar con los valores de la sociedad del siglo XXI (y hasta se podría decir que los de finales del XX). Fue la "película feminista" de Disney, escrita y creada por una mujer, Jennifer Lee, algo que, sorprendentemente, ocurría por primera vez.

Posiblemente por ello, la historia no mostraba una realidad plana sobre lo que es "ser una princesa", sino una mucho más compleja y hasta crítica con los principios de las historias de princesas previas de Disney (por ejemplo, ese amor incuestionable a primera vista por el príncipe azul). Y, aunque esta no es la primera historia de Disney en la que su princesa no busca el amor romántico, sí fue la más popular, en la que lo importante era la relación entre las hermanas y que estas acabasen aceptando su propia identidad.

Era el tipo de mensaje que encajaba con el momento y que, incluso, se adelantó en un par de años a algunos de los grandes temas del momento. Frozen conectaba perfectamente con el estilo de los tiempos y se convirtió en una película de referencia, muy popular. Y, cuando algo se convierte en tan popular, su impacto no es solo social. También económico. Frozen, Elsa y Anna se establecieron como poderosas marcas, valiosas de un modo millonario, algo que ahora Disney va a aprovechar por segunda vez.

Un éxito de taquilla

En taquilla, Frozen hizo 1.276.480,335 de dólares, lo que permitió recuperar con creces el presupuesto de 150 millones de dólares invertido. Estos datos la convirtieron en una de las películas más taquilleras de todos los tiempos, especialmente en el terreno de la animación, y convirtió a la película y sus personajes en anclas para generar todo un mercado derivado.

En 2014, los analistas ya apuntaban que la película se estaba convirtiendo en algo "masivo", como recogían entonces en un análisis en The Street, pronosticando que se iba a convertir en un motor de consumo. Entonces ya había dejado de ser una película de dibujos, para convertirse en una poderosa franquicia. Como Star Wars o las películas de superhéroes, Frozen había sentado las bases para vender productos derivados, experiencias y nuevas entregas que llevarían a las masas de espectadores al cine.

Y, aunque vivió un momento en el que rozó la brand fatigue en 2015, Disney ha sabido mantener el tirón de la historia y el poder de su marca. El avance social durante esta década y el hecho de que el feminismo se haya vuelto mucho más popular que en las décadas anteriores, llegando a muchos más grupos sociales y a muchas más cuestiones, ha tenido un efecto indirecto beneficioso para la película. Las demás princesas Disney resultan cuestionables, pero Elsa y Anna no.

Superará a Joker

De hecho, las estimaciones de la prensa especializada apuntan ya a que en su primer fin de semana en taquillas - y solo en EEUU - superará los 100 millones de dólares en ingresos. Esto la convertiría en una de las películas del año: Joker, en su primer fin de semana, se quedó a las puertas de los 100 millones pero no los superó. Lo cierto es que ya solo con las preventas, Frozen 2 ha roto con los récords de taquilla hasta ahora establecidos vinculados.

Los datos asentarían, además, a Disney en uno de sus mejores años en resultados de taquilla.

La película está generando mucha expectación y, aunque hay quienes temen que no vaya a estar a la altura (poner una voz masculina en la canción principal parece un serio error de cálculo), el público está más que dispuesto a comprar todo lo que Frozen tenga para venderles.

Por supuesto, la nueva entrega de la saga llega acompañada con una avalancha de merchadising. Frozen 2 llegará con zapatillas Converse temáticas, colecciones cápsula en Geox, muñecos para coleccionistas, maquillaje, ropa o un castillo de Lego.

Un mes antes del estreno de la película ya se hablaba de la Frozenmanía. Hasta las revistas de moda, como ha hecho Telva, han visto en los looks de los protagonistas del filme un resumen de las tendencias de moda de este invierno.

Fuente: puromarketing.com 

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