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El café fue descubierto en el siglo sexto en tierras etíopes y desde ese momento, su consumo se ha ido incrementando hasta convertirse en la bebida más popular y solicitada en el mundo. Hoy sabemos que además de poder disfrutarlo, nos brinda importantes beneficios para mantener la salud.

En recientes investigaciones científicas, el café se ha colocado positivamente por el efecto de su fitoquímica que es muy compleja, es decir, por su mezcla de sustancias bioactivas con propiedades antioxidantes como la cafeína, el ácido cafeico, los ácidos clorogénicos, el cafestol, el kaweol y por la presencia de otros compuestos químicos como la niacina (vitamina B3) y su precursor la trigonelina.

Mito: es dañino para personas con afecciones cardiacas

Frecuentemente la relación entre el consumo de café y la enfermedad cardiovascular ha sido un tema controversial. Se había sugerido que tomar café podía afectar negativamente el sistema cardiovascular. No obstante, recientemente se ha mostrado que uno de los beneficios asociados al consumo de café, es el que está relacionado con la prevención del riesgo de padecer enfermedades crónicas, entre las que se pueden identificar las cardiovasculares (ECV), que son una de las principales causas de muerte en el mundo (OMS, 2013). Se estima que en el año 2030 morirán alrededor de 23.3 millones de personas por este padecimiento, entre los que destacan las cardiopatías y el accidente vascular cerebral (AVC), de acuerdo con datos de la Organización Mundial de la Salud.

En estudios de meta análisis se reportó que no se encontraron evidencias de mayor riesgo de enfermedad coronaria cardiaca con consumos altos de café (más de 4 tazas de café al día). Una de las investigaciones prospectivas más largas que involucraron 402 mil 260 adultos norteamericanos, encontró que las mujeres que bebían de 2 a 3 tazas de café diariamente tuvieron 15% menos riesgo en mortalidad por causas cardiacas que las que no tomaban café. En los hombres, la disminución del riesgo fue de 14% (Freedman y col., 2012).

Mito: ocasiona gastritis

En ocasiones los amantes del café han mencionado que presentan síntomas de irritación gástrica cuando lo consumen, y esto puede ser debido a un incremento en la secreción ácida del estómago (Rubach y col, 2010). Sin embargo, al analizarse a nivel celular, la secreción ácida en el estómago es controlada por la misma actividad celular, la cual está asociada a los genes y a la presencia de ciertas proteínas y que los padecimientos pueden resultar de la presencia de Helicobacter pylori, del consumo excesivo de alcohol, como consecuencia del tabaquismo o de una infección (Shimamoto y col., 2013).

Los síntomas mencionados anteriormente han sido atribuidos a la cafeína, ácidos clorogénicos y otro tipo de sustancias denominadas hidroxitriptaminas, que se encuentran presentes de manera natural en el café y de las que se ha dicho que pueden irritar la mucosa gástrica (Acquaviva y col., 1986), aunque en este momento no se cuenta con evidencia científica fuerte para sostener esta afirmación. En un estudio de tipo meta-análisis, realizado recientemente, que incluyó personas sanas y enfermos de úlcera duodenal, úlcera gástrica, esofagitis por reflujo y con reflujo no-erosivo a quienes se les dio de 1 a 3 tazas de café diariamente, no se encontró asociación entre el consumo de café y dichas enfermedades, incluso se descubrió que ingerir café puede tener un efecto relajante en el esófago (Shimamoto y col., 2013).

Mito: puede dañar el hígado

Se ha dicho que tomar café puede causar cierta irritación al hígado, pero contrario a esto, es sabido que el daño hepático se deriva de una inflamación crónica que incluso puede llevar al individuo a padecer cirrosis. Entre las causas más comunes para padecer cirrosis, está el abuso en el consumo de alcohol y las infecciones virales conocidas como hepatitis B y C (Higdon y Frei 2006).

Se han realizado diversos estudios epidemiológicos y de meta-análisis en donde se ha sugerido que existe una menor incidencia de tumores hepáticos entre las personas que beben café, encontrando una asociación inversa en el riesgo de padecer carcinoma hepatocelular y la dosis de café consumido, es decir, un efecto dosis-dependiente, pudiendo reducirse el riesgo de cáncer hasta 50% (Bravi y col., 2007; Sang y col., 2013). El inicio de la formación de un tumor consiste en la modificación permanente del ADN la cual es ocasionada por compuestos oxidantes derivados de carcinógenos activados. Dentro del mecanismo natural de defensa celular, las enzimas detoxificantes inhiben a los intermediarios oxidantes dando como resultado una disminución en el daño del ADN, bloqueando la fase de iniciación de formación del tumor.

Mito: crea adicción por su contenido de cafeína

Una de las principales sustancias que contiene el café es la cafeína, la cual tiene efectos psicoactivos, es decir, es un estimulante del sistema nervioso central. No obstante, esto no significa que favorezca algún tipo de comportamiento adictivo.

Uno de los efectos más sobresalientes de la cafeína acerca del comportamiento, son una mayor capacidad de concentración, incremento en el estado de alerta y la sensación de tener más energía. Esto sucede al consumir de 2 a 4 tazas durante el día, lo que no representa ningún riesgo para la salud.

La cafeína es absorbida aproximadamente 45 minutos después de haber ingerido café a nivel estómago, posteriormente se metaboliza en el hígado y finalmente es eliminada en la orina. Está demostrado que el riesgo de adicción a la cafeína es muy bajo (Nehlig, 1999).

Se han realizado numerosos estudios en adolescentes y adultos que consumen cafeína con regularidad y hasta el momento no se han encontrado signos que demuestren algún tipo dedependencia.

Mito: Tomar café deshidrata

Mantener la hidratación es uno de los puntos más importantes hoy en día y la recomendación es beber 2 litros de agua diariamente para mantener su buen funcionamiento y el balance de fluidos en el organismo. La cantidad de agua recomendada incluye todos los líquidos consumidos, entre los que puede encontrarse el café. Sin embargo, se ha recomendado que debe tomarse un vaso de agua con cada taza de café o una de té para evitar la deshidratación.

Este mito sobre la deshidratación y el café, data de hace muchos años cuando se sugirió que la cafeína tenía efectos diuréticos. Pero al igual que pasa con muchas sustancias, la respuesta depende de la dosis, así que cuando el consumo es en grandes cantidades (más de 500 mg), la cafeína promueve la diuresis.

Un estudio publicado en 2002 concluyó que la retención corporal de líquidos con cafeína es de alrededor de 84% y la del agua es de 81%, sin encontrarse evidencia de desequilibrio en los niveles de electrolitos que pudieran atribuirse al consumo de café (Amstrong, 2002). Hoy es bien sabido que el consumo regular de cafeína (alrededor de 300 mg) promueve el desarrollo de tolerancia contra el efecto diurético.

Fuente: www.mundoejecutivo.com.mx / DRA. RUTH PEDROZA - Ingeniería de Alimentos Universidad Iberoamericana Información proporcionada por Nescafé

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