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Desarrollar un artículo de liderazgo, requiere un análisis profundo sobre las competencias, atributos y habilidades que emergen a quienes han logrado dicho reconocimiento. Pensamos en los grandes líderes en la historia, como un ejemplo de disciplina, constancia, humildad y paciencia como los cuatro elementos clave para alcanzar el éxito.

No es fácil poseerlos y llevarlos a cabo. Sin embargo, en esta ocasión, habría que llegar mucho más allá de lo que el internet arroja y hacer caso a las recomendaciones de acercarse y escuchar todo lo que tres admirables personas, pudieran compartirme. Estas personas tienen historias que valen para inspirar a otras personas, que es el objetivo principal en este texto.

Para este ejercicio, me enfoqué en tres preguntas clave que me hicieron llegar a saber el secreto que los han llevado a ser líderes en sus empresas. Lo único que necesité fue reservar un espacio de una hora o dos, una buena cena y un desayuno en un caso, una libreta y toda mi atención. Comparto la anécdota del ejercicio, porque estoy seguro de que más que la información para este contenido, el ejercicio fue altamente gratificante y probablemente sea un gran plan para quien lee este texto.

Abner Boza, socio y fundador del Grupo Once Once, es un líder emprendedor que desde que estaba en la universidad tuvo la intención de crear su propia empresa. En un acercamiento de un martes por la noche, compartimos la importancia del compromiso y la responsabilidad, como principales virtudes, en un mercado donde la competencia contra los estudios de comunicación más grandes e importantes, marcarían el valor agregado que los llevaría consolidarse en la comunicación corporativa y la publicidad.

¿Qué aprendiste a hacer durante estos nueve años de trayectoria profesional?

Aprendí de la intuición. Muchos pensamos que enfocarnos con una idea es cuestión de ambición y determinación, pero en un mundo donde cada decisión es precisa, es muy importante reconocer esas señales que sugieren una buena idea o una mala. Aprendí a asociarme con las personas correctas y entender que siempre habrá algo qué aprender de ellos y que sus opiniones son tan válidas como las propias.

En 2020, Grupo Once Once estará cumpliendo diez años y cuenta con una buena cartera de clientes en México y el exterior, donde la presencia de Abner ha sido fundamental para la empresa, que ha crecido exponencialmente.

¿Qué aprendiste a dejar de hacer durante este tiempo?

Aprendí a expresarme. Tuve que dejar de lado los clichés que aprendí desde chico. Tuve que dejar de ver al dinero como un resultado de estar trabajando, porque el dinero se hace pensando. No mezclar sentimientos ni emociones al tomar decisiones.

De acuerdo con el Monitor Global de Emprendimiento (GEM), realizado en Babson College y London Business School, en 2018, México fue el segundo mejor posicionado en contexto para emprender de América Latina. Hay financiamiento del sector privado y programas de gobierno que apoyan esa actividad. En este listado, el país ocupa la posición 23 (Argentina está en la 21) entre 54 naciones analizadas.

En el momento más vulnerable, ¿qué hizo que te levantaras y siguieras?

En ese momento, entendí que tenía que hacer algo distinto. Comencé a hacer negocio pro-bono porque, así como recibes, hay que dar, apoyar y ayudar. Hoy en día, el programa de responsabilidad social que llevamos a cabo es primordial para el negocio. En esa situación, la remuneración es una carga de energía para seguir adelante.

Paola Escalante, creative business partner en Google México y fundadora de Tümu, una empresa que busca el bienestar social, es una líder de impacto que ha aprendido a aprender, sin caer en la redundancia. Desde la universidad en el Tec de Monterrey, Paola se comprometió a desarrollar su más gran competencia que no se ve generalmente plasmado en un CV: a conectar con la gente.

¿Qué aprendiste a hacer durante estos doce años de trayectoria profesional?

Desde siempre pensé que mostrar fortaleza era una forma de mostrar liderazgo. Me di cuenta que he tomado las mejores y peores decisiones en mi vida, al mismo tiempo, porque en ese momento, tuve que dejar ir personas, ideas y proyectos; es decir, aprendí del desapego. Nunca sentirme vulnerable por ser mujer y eso, fue mi primera elección.
Paola ha trabajado en distintas industrias donde ha desarrollado una gran capacidad de transmitir los mensajes clave con base en las necesidades de la empresa. Hoy en día, utiliza a la tecnología como una extensión de sus capacidades y la ha ayudado a ser más consciente. En la empresa Tümu, ha logrado capitalizar todo el sentido humano que ha ejercido a lo largo de su vida, y hacerlo negocio.

En el momento más vulnerable, ¿qué hizo que te levantaras y siguieras?

Cambiar al mundo desde tu trinchera, es como un perro en pleno periférico. Si quieres cambiar al mundo, necesitas un aliado y una gran idea y la mejor forma, es generar impacto positivo. En un sentido más humano, en un estado más vulnerable o en medio de una crisis emocional, lo más importante es derribar esos fantasmas que atormentan la mente para demostrarle al mundo que sí puedes, pero lo más importante para demostrártelo a ti mismo. ¿Mi secreto? Quick wins. Pequeños logros, porque la única constante, es no ser constante.

De acuerdo con la consultora Michael Page, el síndrome del impostor, también conocido como el síndrome del fraude, es un trastorno psicológico en el cual las personas exitosas son incapaces de asimilar sus logros. Quienes tienen muchos logros y triunfos suelen sufrir; por lo que esta enfermedad no se compara con la baja autoestima o inseguridad en uno mismo. De hecho, algunos estudios la han vinculado al perfeccionismo, sobre todo en mujeres.

¿Qué aprendiste a dejar de hacer durante este tiempo?

Aprendí a dejar de ver a las nuevas generaciones como un mal síntoma de la destrucción en el mundo. Ellos, los centennials, están transformando al mundo. Generan conciencia por un mundo más ecológico, más inclusivo y más tecnológico. Puedes googlear “niños emprendedores” y vas a encontrarte con muchos ejemplos positivos. Dejar de ver a las nuevas generaciones como amenaza y sí como aliados.

Luis Alberto Frías, directivo de Partner Taste, una compañía mexicana dedicada a la producción de saborizantes, es un líder provocado, que aprendió a trabajar desde un indicio “¿hacia dónde quieres llegar?”. Desde su juventud, la determinación del trabajo constante y duro, ha sido artífice para alcanzar logros que provocaron que la gente a su alrededor le reconociera.

¿Qué aprendiste a hacer durante toda tu trayectoria profesional?

Ensuciarte las manos, operativamente hablando, es un deber de todo líder. Evaluar mi desempeño es un parámetro corto para lo que busco lograr como empresario. Lo interesante es evaluar por contribución hacia los objetivos de la empresa. Como empleado, me parece fundamental conocer el objetivo de la empresa, alinearme con la visión de los líderes, tener autocrítica paulatinamente y la mejora continua.

Luis lleva muchos años trabajando. Para él, rodearse de personas inteligentes y hacerlas aliados, ha sido fundamental para la empresa que dirige. La conversación diaria con sus socios ha marcado el rumbo de la compañía que se encuentra en constante atención pues la operación y planeación, son esenciales para cada proyecto. La brecha generacional no ha sido problema, pues aprendió a valorar y leer la mente de cada individuo sin importar la mucha o poca experiencia, sabiendo tomar lo más importante y capitalizarlo en sus decisiones del día a día.

¿Qué aprendiste a dejar de hacer durante este tiempo?

Trabajar en ventas involucra un gran desarrollo estratégico. Dejé de construir en individualidades y sí hacerlo en fuerza de ventas. Aprendí a no distraerme en tiempos de ocio y ser productivo. Los tiempos han cambiado mucho y dejé de trabajar operativamente y a generar más ideas.

Según Tim Ferris, la ley de Pareto, también conocida como regla 80/20, es aquella que establece que el 20% del esfuerzo genera el 80% de los resultados. Esto es aplicable tanto de forma general como para un gran número de eventos. Otra forma de entenderlo es que el 80% de las consecuencias proviene del 20% de las causas. En el caso específico de Luis, el 80% de los resultados de una empresa, se encuentra en el 20% de tus clientes más importantes, mientras que el 20% de tus resultados, está en el 80% de tus clientes sin tanta fuerza.

En el momento más vulnerable, ¿qué hizo que te levantaras y siguieras?

Saber que el liderazgo tiene fecha de caducidad, por lo que, mientras tuviera fuerza y capacidad, debía seguir preparándome. Luis tiene cuatro Maestrías cursadas que lo preparó a tomar decisiones y definir el rumbo de su negocio.
Este ejercicio ha sido muy enriquecedor. El tiempo que tomó hacer este artículo es apenas una escala menor de lo mucho que me ha llevado hacer borradores y tratar de retomar los conceptos más importantes.

Cada uno de nosotros ha tenido decisiones clave y aprendizajes determinantes que nos han llevado a donde estamos hoy en día y donde queremos estar mañana. El entorno es distinto para cada uno y lo único que nos asemeja, es que, para todas las personas, el día tiene 24 horas y la semana tiene siete días. Busca oportunidades de aprender, de escuchar, de conocer y, sobre todo, de admirar.

Fuente: altonivel.com.mx  / Por: Roberto Castro Huerta

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